
El voluntariado corporativo se ha convertido en una herramienta estratégica para conectar empresas con su entorno social
Resumen Rápido
¿Quieres implementar voluntariado corporativo pero no sabes por dónde empezar? Descubre las 5 actividades más demandadas por empresas españolas y cómo benefician tanto a empleados como a la comunidad.
El voluntariado corporativo ha dejado de ser una moda pasajera para convertirse en un pilar fundamental de la estrategia de responsabilidad social de las empresas. Según datos de Voluntare, el 67% de las empresas españolas ya cuenta con programas de voluntariado, una cifra que asciende al 79% en el resto de Europa.
Pero aquí surge la pregunta del millón: ¿qué tipo de actividades funcionan mejor? Después de analizar cientos de programas y hablar con responsables de RSC de distintas organizaciones, hemos identificado las cinco acciones de voluntariado corporativo que más éxito tienen entre empleados y empresas.
1. Voluntariado medioambiental: el favorito indiscutible
Las actividades relacionadas con el cuidado del medio ambiente lideran el ranking de preferencias. Desde reforestaciones hasta limpiezas de playas, pasando por la colocación de cajas nido o recogida de residuos plásticos, este tipo de voluntariado conecta directamente con la creciente preocupación por la sostenibilidad.
¿Por qué funciona tan bien? La respuesta es sencilla: los resultados son tangibles e inmediatos. Un equipo de veinte personas puede recoger más de 100 kilos de residuos en apenas dos horas, o plantar decenas de árboles en una mañana. Esa sensación de logro compartido genera un impacto emocional difícil de replicar con otras actividades.
Empresas como Iberdrola, Coca-Cola FEMSA o Telefónica han convertido las jornadas medioambientales en un clásico de su calendario solidario. Las semanas internacionales del voluntariado suelen incluir actividades de reforestación, limpieza de espacios naturales o talleres de sensibilización sobre reciclaje y consumo responsable.
2. Mentoring y orientación profesional a jóvenes
La segunda posición la ocupa el voluntariado basado en habilidades profesionales, especialmente el mentoring dirigido a jóvenes en riesgo de exclusión o abandono escolar. Este tipo de programas permite a los empleados aportar su experiencia y conocimientos de una forma directa y transformadora.
Fundaciones como Exit, Bertelsmann o Impulsa llevan años conectando profesionales de empresas con estudiantes de Formación Profesional o ESO que necesitan orientación. El formato puede variar: desde sesiones puntuales de una mañana hasta mentorías de varios meses con encuentros periódicos.
Los datos hablan por sí solos. El 94% de los voluntarios corporativos que participan en programas de mentoring afirman que la experiencia aumenta su compromiso con la empresa. Además, desarrollan competencias de comunicación, liderazgo y escucha activa que resultan valiosas en su día a día profesional.
Iniciativas como "Empresas que Inspiran" ya han movilizado a más de 8.700 estudiantes y 900 profesionales voluntarios en un solo curso académico. El impacto en la reducción del abandono escolar temprano convierte este voluntariado en una apuesta estratégica con retorno social medible.
3. Acompañamiento a personas mayores
La soledad no deseada afecta a miles de personas mayores en España. Organizaciones como Grandes Amigos, Amigos de los Mayores o Adopta un Abuelo han diseñado programas de voluntariado corporativo que permiten a los empleados dedicar tiempo a acompañar a personas mayores, ya sea de forma presencial o telefónica.
Este tipo de voluntariado experimentó un crecimiento exponencial durante la pandemia, cuando el acompañamiento telefónico se convirtió en una herramienta fundamental para combatir el aislamiento. Lo interesante es que muchas empresas han mantenido estos programas porque generan vínculos emocionales muy potentes entre voluntarios y beneficiarios.
Una visita semanal de dos horas, una llamada telefónica periódica o la participación en actividades de socialización pueden marcar una diferencia enorme en la calidad de vida de una persona mayor. Y para el empleado, supone una experiencia de humanización que trasciende el ámbito laboral.
Empresas como Telefónica, Santalucía o Iberdrola incluyen el acompañamiento a mayores como una de las opciones destacadas en sus plataformas de voluntariado. El formato flexible, que permite participar desde casa, lo hace especialmente atractivo para equipos distribuidos o en modalidad de teletrabajo.
4. Apoyo a la infancia y juventud vulnerable
Las actividades orientadas a niños y jóvenes en situación de vulnerabilidad ocupan históricamente el primer puesto en las preferencias de los voluntarios corporativos. Refuerzo escolar, actividades de ocio educativo, campañas de recogida de juguetes o material escolar, y encuentros intergeneracionales son algunas de las opciones más demandadas.
La campaña "Una Sonrisa por Navidad" es un ejemplo paradigmático. En su última edición, 72 empresas y casi 8.000 empleados se movilizaron para entregar regalos personalizados a más de 8.600 niños en situación vulnerable. Este tipo de acciones puntuales generan un alto nivel de participación porque combinan un componente emocional muy fuerte con una logística relativamente sencilla.
Pero más allá de las campañas navideñas, el voluntariado con infancia incluye programas de acompañamiento educativo durante todo el año. Fundaciones como Telefónica han llegado a movilizar a 15.000 empleados en jornadas dedicadas a mejorar el acceso a la educación, desde restaurar escuelas hasta capacitar docentes en distintos países.
El apoyo escolar, las actividades deportivas con menores en riesgo social o los talleres de habilidades para la vida son formatos que permiten a las empresas generar impacto sostenido en el tiempo, no solo acciones puntuales.
5. Voluntariado profesional y pro bono
El voluntariado basado en habilidades profesionales cierra nuestro ranking. Esta modalidad permite a los empleados aportar sus conocimientos especializados a organizaciones sin ánimo de lucro que normalmente no podrían acceder a servicios de consultoría, asesoría legal, marketing, tecnología o finanzas.
Consultoras como KPMG, Deloitte o PwC han desarrollado programas pro bono donde sus profesionales asesoran a entidades sociales en planes estratégicos, optimización de procesos o transformación digital. IBM, por ejemplo, ha desplegado más de 4.000 participantes en proyectos de desarrollo económico, educación y salud a través de su Corporate Service Corps.
Para las ONG, recibir asesoramiento profesional de alto nivel supone un impulso transformador. Para los voluntarios, representa una oportunidad de aplicar sus competencias en contextos distintos, desarrollar nuevas habilidades y ampliar su visión del mundo.
El voluntariado pro bono también incluye servicios más accesibles como talleres de educación financiera, formación en competencias digitales para colectivos vulnerables o asesoramiento a emprendedores. Organizaciones como SECOT conectan a profesionales senior con pymes y autónomos que necesitan orientación empresarial.
¿Cómo elegir la actividad adecuada para tu empresa?
No existe una fórmula universal. La mejor actividad de voluntariado será aquella que conecte con los valores de la empresa, responda a las inquietudes de los empleados y genere un impacto real en la comunidad. Sin embargo, hay algunos criterios que pueden orientar la decisión:
La alineación con el negocio importa. Casi el 50% de las empresas elige actividades de voluntariado relacionadas con su sector. Una tecnológica puede centrarse en alfabetización digital; una empresa de alimentación, en bancos de alimentos; una constructora, en rehabilitación de viviendas para familias vulnerables.
La flexibilidad es clave. Los modelos híbridos que combinan actividades presenciales y virtuales logran mayores tasas de participación. El acompañamiento telefónico, el mentoring online o las campañas de sensibilización en redes sociales permiten involucrar a empleados que trabajan en remoto o tienen horarios complicados.
El impacto debe ser medible. Las empresas cada vez demandan más datos sobre los resultados de sus programas de voluntariado. Horas dedicadas, personas beneficiadas, satisfacción de los voluntarios o contribución a los ODS son métricas habituales que ayudan a justificar la inversión y a comunicar los logros.
El futuro del voluntariado corporativo
Con el Año Internacional de los Voluntarios 2026 en el horizonte, el voluntariado corporativo se consolida como una herramienta estratégica que beneficia a todos: empresas que mejoran su reputación y cultura interna, empleados que desarrollan nuevas habilidades y encuentran propósito, y comunidades que reciben apoyo donde más lo necesitan.
La digitalización de la gestión del voluntariado permite a las empresas escalar sus programas, medir el impacto con precisión y conectar con entidades sociales verificadas de forma eficiente. Plataformas especializadas facilitan todo el proceso, desde la difusión de actividades hasta la certificación de horas de voluntariado.
Si tu empresa todavía no ha dado el paso, quizá sea el momento de preguntarte: ¿qué impacto positivo podrían generar tus empleados si les dieras la oportunidad de participar en alguna de estas cinco actividades?