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    Generación Z y voluntariado corporativo: qué esperan realmente de las empresas en 2026

    El 60% de la Gen Z quiere un empleo que impacte al mundo. Descubre qué esperan los jóvenes del voluntariado corporativo y cómo pueden las empresas conectar con esta nueva generación de talento comprometido.

    Manuel Alonso Martín
    8 min de lectura
    Categoría: Voluntariado Corporativo
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    Jóvenes profesionales de la Generación Z participando en actividades de voluntariado corporativo en equipo

    La Generación Z busca empresas que ofrezcan oportunidades reales de impacto social a través del voluntariado corporativo

    Resumen Rápido

    El 60% de la Gen Z quiere un empleo que impacte al mundo. Descubre qué esperan los jóvenes del voluntariado corporativo y cómo pueden las empresas conectar con esta nueva generación de talento comprometido.

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    2026 no es un año cualquiera para el voluntariado. La ONU lo ha declarado Año Internacional de las Personas Voluntarias para el Desarrollo Sostenible, y España ya se ha sumado oficialmente a esta iniciativa. Pero hay otro dato que las empresas no pueden ignorar: la Generación Z representa ya el 27% de la fuerza laboral en los países de la OCDE, y para 2030 supondrán junto con los millennials el 74% de los trabajadores a nivel global.


    ¿La pregunta que toda empresa debería hacerse? Qué esperan estos jóvenes profesionales cuando hablamos de compromiso social y voluntariado corporativo. Porque la respuesta está transformando las estrategias de atracción y retención de talento en todo el mundo.


    Una generación que no se conforma con el sueldo


    Los datos de la Encuesta Global 2025 de Deloitte a más de 23.000 jóvenes de 44 países son contundentes: el 89% de la Generación Z y el 92% de los millennials consideran que tener un propósito en el trabajo es clave para su satisfacción laboral y bienestar personal. No estamos hablando de un deseo superficial, sino de un factor determinante en sus decisiones profesionales.


    Esta generación busca lo que Deloitte ha llamado la "trifecta": dinero, propósito y bienestar. Y cuando alguno de estos elementos falla, actúan en consecuencia. Más del 40% de los encuestados ha rechazado ofertas laborales o ha abandonado empleos por motivos éticos o por falta de conexión con sus valores personales.


    Según Forbes, el 60% de la Generación Z quiere un empleo que impacte positivamente al mundo, el 26% ya realiza algún tipo de voluntariado y el 76% se preocupa activamente por el impacto que tiene el ser humano en el planeta. Estas cifras revelan una generación con una sensibilidad social mucho más desarrollada que sus predecesoras.


    El voluntariado corporativo como factor de decisión laboral


    Aquí viene el dato que debería hacer reflexionar a cualquier departamento de recursos humanos: el 75% de la Generación Z evalúa el compromiso comunitario de una organización antes de considerar un empleo. No es un factor secundario, sino un criterio de selección real.


    Un estudio de Deloitte encontró que el 62% de los trabajadores de entre 18 y 26 años prefiere acceder a empresas que ofrecen programas de voluntariado, y el 97% cree que todas las compañías deberían promover este tipo de iniciativas. El 87% considera que las empresas con programas de voluntariado fortalecen la comunidad, y el 72% afirma que querría trabajar para organizaciones que ofrecen estas oportunidades a sus empleados.


    Pero no se trata solo de ofrecer voluntariado como un beneficio más. La Generación Z es especialmente crítica con el voluntariado superficial o el llamado "greenwashing social". Buscan programas auténticos, con impacto medible y alineados con causas que realmente les importan.


    Qué tipo de voluntariado busca la Generación Z


    Un estudio de Voluntare basado en 220 respuestas de jóvenes de esta generación reveló preferencias muy claras que las empresas deberían considerar al diseñar sus programas:


    Impacto tangible y aprendizaje: No buscan participar por participar. Prefieren actividades con un impacto claro y medible en la sociedad y el medio ambiente. Valoran especialmente las oportunidades donde pueden poner en práctica sus conocimientos y desarrollar nuevas habilidades, combinando crecimiento personal y profesional con la contribución a una causa.


    Trabajo en equipo y presencialidad: Un sorprendente 91% manifestó preferir actividades en equipo, reflejando su deseo de compartir experiencias y trabajar de forma colaborativa. En una era de hiperconexión digital, el voluntariado se convierte paradójicamente en un espacio para la conexión humana real.


    Flexibilidad y opciones virtuales: Aunque prefieren lo presencial, también valoran la posibilidad de participar en formatos híbridos o virtuales que se adapten a sus agendas. El microvoluntariado y las opciones episódicas ganan terreno entre quienes deben compaginar múltiples compromisos.


    Alineación con sus valores: Las causas que más les interesan son el medio ambiente, la educación, la salud mental y la justicia social. Mientras otras generaciones tienden a voluntariarse en servicios sociales tradicionales como bancos de alimentos, la Generación Z se inclina especialmente hacia causas ambientales y educativas.


    El voluntariado basado en habilidades gana protagonismo


    Una tendencia clara en 2025 es el auge del voluntariado basado en habilidades o skills-based volunteering. Esta modalidad permite a los empleados contribuir con su experiencia profesional específica, ya sea en marketing, tecnología, finanzas o comunicación, en lugar de limitarse a tareas genéricas.


    Para la Generación Z, esta opción resulta especialmente atractiva porque cumple dos objetivos simultáneamente: generar impacto real en las organizaciones sociales que reciben la ayuda y desarrollar competencias que fortalecen su trayectoria profesional. Los datos indican que el 81% de los ejecutivos de recursos humanos valoran positivamente este tipo de voluntariado en los procesos de selección.


    El impacto en la empresa: más allá de la imagen


    Las organizaciones que implementan programas de voluntariado corporativo bien diseñados experimentan beneficios concretos. Según diversos estudios, las empresas con programas de voluntariado reportan hasta un 98% más de lealtad entre sus empleados y un 52% menos de rotación.


    El informe de Benevity sobre el Estado del Propósito Corporativo 2025 señala que los tres principales motores para invertir en programas de voluntariado son: aumentar el engagement de los empleados, incrementar el impacto comunitario y fomentar la cultura y conexión interna. En 2024, el 77% de las empresas reportaron un aumento en la participación de sus empleados en actividades de voluntariado.


    Para la Generación Z, que experimenta los niveles más altos de estrés laboral diario (52% según ManpowerGroup), el voluntariado también funciona como una válvula de escape y una fuente de bienestar. Está demostrado que la actividad voluntaria libera dopamina, reduce el estrés y disminuye la sensación de aislamiento.


    2026: una oportunidad estratégica para las empresas


    Con la declaración de 2026 como Año Internacional del Voluntariado, las empresas tienen una oportunidad única para revisar y potenciar sus programas de voluntariado corporativo. En España, donde 4,4 millones de personas participan en actividades voluntarias según el Observatorio del Voluntariado, el interés por el voluntariado ha crecido un 30% en los últimos 19 años.


    Sin embargo, solo el 20,5% de las empresas españolas promueve activamente actividades de voluntariado corporativo entre sus trabajadores. Esto significa que existe un enorme margen de mejora y una clara oportunidad de diferenciación para las organizaciones que decidan apostar por programas robustos y significativos.


    Claves para conectar con la Generación Z a través del voluntariado


    Si tu empresa quiere atraer y retener talento joven mediante el voluntariado corporativo, estas son las recomendaciones basadas en lo que realmente esperan los profesionales de la Generación Z:


    Ofrece variedad y flexibilidad. Incluye opciones presenciales, virtuales e híbridas. Permite la participación en proyectos puntuales y en compromisos más prolongados. Adapta los horarios para facilitar la conciliación.


    Mide y comunica el impacto. Esta generación quiere ver resultados concretos. Establece métricas claras, reporta el impacto conseguido y celebra los logros de forma visible.


    Conecta con causas relevantes. Prioriza temas como medio ambiente, educación, diversidad e inclusión, y salud mental. Permite que los empleados propongan y voten por las causas que les importan.


    Integra el desarrollo profesional. Diseña programas de voluntariado basado en habilidades que permitan a los empleados aplicar y desarrollar competencias mientras generan impacto.


    Involucra al liderazgo. Cuando los directivos participan activamente en las actividades de voluntariado, el mensaje de compromiso es mucho más potente y creíble.


    Facilita la participación con tiempo retribuido. El 60% de las empresas ya ofrece tiempo libre remunerado para voluntariado. Si aún no lo haces, considera implementarlo como un beneficio que marca la diferencia.


    El voluntariado como puente generacional


    Más allá de la atracción de talento, el voluntariado corporativo se está revelando como una poderosa herramienta para conectar diferentes generaciones dentro de las organizaciones. Cuando un directivo de 55 años y un analista de 24 trabajan juntos en un proyecto de voluntariado, las jerarquías se difuminan y surgen conexiones humanas que difícilmente se darían en el contexto laboral habitual.


    Esta capacidad de generar vínculos intergeneracionales convierte al voluntariado en un aliado estratégico para construir culturas organizacionales más cohesionadas, donde la experiencia de unos y la energía de otros se complementan en torno a un propósito compartido.


    Conclusión: el voluntariado ya no es opcional


    Para las empresas que quieran seguir siendo competitivas en la guerra por el talento, el voluntariado corporativo ha dejado de ser un "nice to have" para convertirse en un elemento esencial de la propuesta de valor al empleado.


    La Generación Z no solo espera que las empresas tengan programas de voluntariado: espera que estos sean auténticos, impactantes y alineados con las causas que definen su visión del mundo. Las organizaciones que entiendan esta realidad y actúen en consecuencia no solo atraerán al mejor talento joven, sino que construirán equipos más comprometidos, satisfechos y productivos.


    2026 es el año para dar el paso. ¿Está tu empresa preparada?

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