Cuando escuchamos que 2026 es el "Año Internacional del Voluntariado", resulta fácil pensar que se trata de otra declaración simbólica más. Sin embargo, esta proclamación representa algo mucho más profundo: una hoja de ruta construida colectivamente que busca transformar cómo entendemos, valoramos y apoyamos el voluntariado a nivel mundial. El origen: una resolución con décadas de historia detrás La Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la resolución A/RES/78/127 el 18 de diciembre de 2023, proclamando oficialmente 2026 como el Año Internacional de los Voluntarios para el Desarrollo Sostenible. Pero esta decisión no surgió de la nada. Estamos ante la confluencia de tres hitos históricos. El primero es el 25º aniversario del Año Internacional de los Voluntarios de 2001 , que estableció por primera vez un marco global para reconocer la contribución del voluntariado. El segundo es el 55º aniversario del programa de Voluntarios de las Naciones Unidas (VNU) , creado en 1971 como brazo operativo para canalizar la acción voluntaria en proyectos de desarrollo. El tercero, específicamente en Europa, marca los 30 años desde el proyecto piloto del Servicio Voluntario Europeo de 1996. Esta triple conmemoración no es casualidad. La ONU aprovecha estos aniversarios para realizar una evaluación profunda de qué ha funcionado, qué no, y hacia dónde debe evolucionar el voluntariado para seguir siendo relevante ante los desafíos del siglo XXI. El Call to Action: la voz de 14.000 personas de 164 países Quizás el elemento más significativo y menos conocido del IYV2026 es el proceso que lo sustenta. El Call to Action for the Future of Volunteering es el resultado de un proceso participativo global que recogió las voces de casi 14.000 personas voluntarias y referentes del sector de 164 países. Este documento no es un simple manifiesto. Es una hoja de ruta estructurada en tres ejes fundamentales que marcarán la agenda del voluntariado durante los próximos años: El primer eje se centra en el reconocimiento del aporte del voluntariado a las comunidades y al desarrollo sostenible. No se trata solo de agradecer a quienes participan, sino de medir, documentar y comunicar el valor real que genera la acción voluntaria. Esto implica desarrollar metodologías de medición de impacto estandarizadas y visibilizar la inversión económica y humana que representa. El segundo eje aborda el apoyo a las personas voluntarias y a las organizaciones que hacen posible su labor. Aquí entran cuestiones como la eliminación de barreras para participar, la creación de entornos seguros, el acceso a formación y la protección de derechos. El objetivo es que ser voluntario no sea un privilegio de quienes pueden permitírselo, sino una opción accesible para cualquier persona. El tercer eje busca fortalecer el ecosistema del voluntariado mediante marcos de colaboración más sólidos entre gobiernos, empresas, ONGs y sociedad civil. Se reconoce que el voluntariado no puede seguir operando en silos aislados si quiere tener impacto real en los grandes desafíos globales. El informe SWVR 2026: redefiniendo el valor del voluntariado El pasado 5 de diciembre de 2025, coincidiendo con el Día Internacional de los Voluntarios, se presentaron en la sede de Naciones Unidas en Nueva York las conclusiones del informe "The 2026 SWVR: Redefining the true value of Volunteerism" (Informe sobre el estado del voluntariado en el mundo 2026: Cada contribución cuenta). Este documento marca la pauta de toda la iniciativa del año. Su título es revelador: "redefinir el verdadero valor" . Durante décadas, el voluntariado se ha medido principalmente en horas donadas o número de participantes. El nuevo enfoque propone una valoración más holística que incluya el impacto en cohesión social, la transferencia de conocimientos, el desarrollo de capacidades locales y la contribución a los ODS. El informe también aborda una realidad incómoda: aunque mil millones de personas en el mundo realizan algún tipo de voluntariado, existe una enorme disparidad en cómo se reconoce y apoya esta actividad según el país, el sector o el contexto socioeconómico. El IYV2026 pretende reducir estas brechas. Lo que implica para los Estados miembros La resolución de la ONU no es jurídicamente vinculante, pero establece compromisos claros. Se alienta a los Estados miembros a integrar el voluntariado en sus estrategias nacionales de desarrollo y en la medición del impacto hacia los ODS. En España, el Consejo de Ministros reconoció oficialmente el 2026 como Año Internacional del Voluntariado en diciembre de 2025. Este reconocimiento no es meramente simbólico: implica el compromiso de incorporar el voluntariado en las prioridades sectoriales, estrategias, planes y políticas nacionales. A nivel práctico, los países están estableciendo comités nacionales para coordinar las campañas del Año Internacional. Estos comités trabajan en tres líneas: sensibilización pública, fortalecimiento del marco legal y apoyo a organizacion